Nuestros compañeros de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística (SEHL) acaban de publicar el último e interesantísimo número (el 12) de su Boletín (BSEHL), una publicación científica especializada, de periodicidad bienal hasta 2016 y anual desde 2017, cuyo objeto es la Historiografía de la Lingüística en el ámbito hispánico. En ese número, a cuyo sumario puedes acceder  aquí, colaboran nuestros compañeros Salvador Gutiérrez Ordóñez y M.ª Dolores Martínez Gavilán.

El primero publica un trabajo titulado «Eran los años cincuenta: La llegada del estructuralismo a España», en el que  desarrolla cómo, tras la labor de algunos otros precursores, el estructuralismo es introducido en la España de los años cincuenta gracias fundamentalmente a la obra de Emilio Alarcos Llorach. Salvador Gutiérrez señala que en las primeras ediciones de la Fonología española el profesor ovetense aplica al estudio de la expresión las aportaciones de las diferentes escuelas estructuralistas, y que fue pionero en los estudios fonológicos del español, del latín, del catalán, del andaluz, del asturiano, del lenguaje poético. En gramática, nuestro compañero se refiera a lo modélicos que son sus estudios sobre el verbo así como su Gramática estructural. También se ocupa de otras figuras relevantes del estructuralismo hispánico unas más conocidas (Dámaso Alonso, Amado Alonso…) que otras (Juan Manuel Dihigo, Ivón L’Escop), y también las que destacaron en el estudio de las lenguas clásicas, como Sebastián Mariner o Martín Sánchez Ruipérez.

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M.ª Dolores Martínez Gavilán, por su parte, en «La Dactylo Grammatica de Juan Caramuel: entre el lenguaje de signos y las lenguas universales» se ocupa de una de las grandes contribuciones de la lingüística en el siglo XVII: el inicio del movimiento de creación de lenguas artificiales, motivado por el afán de conseguir instrumentos eficaces de comu­nicación universal independientes de las lenguas particulares. En concreto, se extiende en algunos intentos de elaborar lenguas de tipo gestual basadas en el movimiento de las manos y de los dedos, y más particularmente, en una de las más tempranas propuestas de este tipo: la Dactylo Grammatica diseñada por Juan Caramuel (1606-1682). Su principal objetivo es darla a conocer por medio de su descripción detallada y reivindicar su presencia en los estudios sobre la historia de las lenguas gestuales.

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